GEOPOLÍTICA


MACRI Y TRUMP. Un yin yang





Perra_Laika



Primera parte:

Las palabras - La familia - Nacionalismo vs. Globalización - El periodismo - Internet






Macri es como Trump, sólo que al revés


Hay una creencia extendida de que EE. UU. y la Argentina atraviesan procesos políticos y sociales similares porque ambos países eligieron como presidentes a empresarios con una visión del "país-empresa" y llegan al poder con poca o nula experiencia política y un respaldo más bien frágil a nivel partidario. "El mundo se está derechizando", nos cuentan. Sin embargo, ¿por qué Macri y Trump tienen enemigos y aliados que son enemigos entre sí, si son "lo mismo"? Caímos en la trampa de las palabras.


Las palabras

Las ideas centenarias que usamos ("derecha", "izquierda", el unicornio político también llamado "centro") ya no aplican a nuestros contextos, por el contrario, confunden. Más allá de la ilusión que crearon principalmente los medios afines a Macri, Trump es casi lo opuesto de Macri. ¿No me creen? Veamos ejemplos.


Todo diccionario es un impreso político

"Populista" dicen de Trump. "Exitoso empresario", de Macri. ¿Por qué la distinción? Nadie podría negar el éxito empresarial de Trump, basta con pararse delante de cualquiera de sus 54 torres en cualquier parte del mundo para entender el éxito al que llegó. Macri, por el contrario, no tiene "un objeto" determinado de éxito. ¿El correo? Mejor no hablemos. ¿Boca? Recuerda etapas que mejor olvidar, cuando rodaban cabezas y los cables se cobraban vidas. El escándalo de Panamá Papers, algo que por estar en la agenda internacional no se pudo "hacer tapa", expuso la mentira detrás de las promesas de transparencia, honestidad, lucha contra la corrupción, en fin, todos los ejes de campaña de Macri y reveló un costado familiar, pero de negocios, no de afectos. Hablemos de eso. Vínculos.


La familia es lo primero

Trump muestra a su familia a la luz del día, conocemos a Ivanka, su hija mayor, a Marc y Donald Jr., y en su asunción hasta vimos a la menos mediática Tiffany y al más pequeño, Barron, hijo de su tercer matrimonio con Melania Trump (quien amerita una mención aparte que vamos a encarar en una segunda entrega). Ahora, ¿qué sabemos de los hijos de Macri? Además de Antonia... sabemos que hay más, pero... ¿dónde están? ¿Por qué no aparecen con él? Si fuera por protegerlos, ¿no sería más lógico proteger a la menor?


En cuanto a la empresa familiar, la oposición Macri-Trump es clara: Macri heredó empresas, Trump, esencialmente un capital que convirtió en empresas. Mientras que la fortuna de Macri se hace sobre una trama confusa y muy diversificada de rubros (al punto que se vincula con 50 sociedades en el exterior, algo que supimos sólo gracias a la investigación de Panamá Papers y no por la declaración jurada del presidente, y cuyos objetos sociales, además, difícilmente podría un ciudadano común explicar), Trump se dedica en esencia a la construcción y a la hotelería. Los hijos de Trump ocupan cargos importantes en su compañía, y su hija mayor tiene su propia marca de indumentaria consagrada y creciendo. Los hijos "ocultos" de Macri mantienen sus vidas alejadas del negocio familiar de su padre Mauricio.


Nacionalismo vs. Globalización

Además de las diferencias que se ven en sus vidas privadas, de cara al mundo, al poder vertical y a la sociedad, Macri y Trump encarnan modelos antagónicos con objetivos opuestos. En Estados Unidos el "cambio" era dejar atrás el discurso de la globalización y adoptar uno centrado en el orgullo nacional y en ser parte del pueblo (¿dije "nacional y popular"?), en la Argentina, el "cambio" era "volver al mundo" (volver al globo, léase: participar en la división de trabajo 2.0 que es la globalización), abandonar el "populismo" del modelo proteccionista y adoptar uno liberal. Nótese que en Estados Unidos, lo que nuestra división antigua llamaría "izquierda", se autoproclama liberal y es el partido demócrata, cuya candidata, Hillary Clinton, recibió el apoyo explícito de Macri, "la derecha" (¿cómo? ¿La derecha apoyó a la izquierda? No. Ellos no se equivocan jamás, el error está en verlos sólo en su eje horizontal). Contra este internacionalismo globalizador, Trump propuso "volver al país": America First significa "Estados Unidos primero". El lema del macrismo, al revés, bien podría ser "el globo primero". Me refiero al mundo.


Esto se reflejó también en las campañas: Trump visitó e interpeló al ciudadano del interior con una propuesta localista y Macri se dirigió casi de manera exclusiva al ciudadano de las grandes ciudades con una propuesta internacionalizante. Sí se puede viajar al exterior, sí se pueden comprar dólares, sí se pueden importar productos.


Los medios mienten

Es un lugar común hablar del poder de la prensa, en este caso, lo curioso fue que ocuparon roles opuestos: a Macri lo defendieron, a Trump le declararon la guerra. Por ser su candidato, Macri goza de un blindaje mediático. Trump, por su lado, enfrenta una "yihad" mediática, cruzada donde la política se discute en un marco de apreciaciones morales sobre la persona y los ideales se confunden con mandamientos.


¿Cómo operan? A partir de relatos que se construyen sobre emociones de entes difusos. ¿Cómo sienten los mercados? ¿Cuál es la percepción del consumidor? ¿Hay confianza? Las preguntas se plantean en ambos países, pero sus sujetos son otros. Veamos: en EE. UU. emergió un "pueblo" olvidado, una masa de trabajadores del interior que viven fuera de las ciudades, por eso, para validar a Trump, su único medio aliado de peso, Fox, recoge testimonios en diners (restaurantes) y da voz a trabajadores de áreas de servicios (clase media) y les pregunta si se sienten optimistas. La respuesta es sí. Hay confianza.


En la Argentina, la "confianza" que valida a Macri es del sector financiero, es Puerto Madero y sus aledaños y a nivel internacional, los epicentros de las capitales globales que desconfían de Trump. De ahí el discurso globalizador de Macri: les habla a ellos y en especial a Inglaterra. Yes we can.


La arena política: Internet

Por último, veamos algunas cuestiones del manejo general del mensaje en las redes. Trump hizo de internet su espacio personal de comunicación, su modo de eludir la cita fuera de contexto, la edición del video, el falso testimonio. Usó internet para evitar los medios. Macri, por el contrario, se arrojó a los medios en busca de un espacio seguro (si antes se hablaba de medios adictos, ahora deberíamos hablar de un poder adicto a los medios). En Estados Unidos la prensa recibe a diario críticas feroces y ataques directos por parte del gobierno. "CNN miente" fue uno de los slogans de la campaña de Trump y frente a multitudes denunció además que en los medios trabajan "las personas más corruptas" del sistema, que están "dedicados a proteger y amparar a los intereses privados, no al pueblo". ¿Alguien se imagina a Macri diciendo algo remotamente parecido?


Macri le dice a la prensa: "nosotros sí los respetamos", "nosotros sí los queremos", "ahora les damos lugar", "ya pueden hacer preguntas". Y si Mirtha reta al presidente, él baja la cabeza. Trump, si Meryl Streep lo critica, sale con un cuchillo a defenderse como mejor sabe hacer: atacando. Podría decirse que el método macrista de comunicación en las redes es mucho más tradicional de lo que parecería a primera vista, con empleados públicos dedicados a manejar la imagen presidencial en las redes. Trump twitea. Es su cadena nacional. La prensa le pide que pare. Y él vuelve a twitear.


Bien. Podremos acordar hasta aquí que Macri y Trump, lejos de parecerse, se anulan, pero no se agotan aún sus diferencias y para no extendernos de más, vamos a continuar en una segunda entrega abordando otros aspectos de la vida privada, pública y el rol internacional de los mandatarios. Hasta entonces, nos quedamos con la pregunta: ¿a quién beneficia la propaganda del parecido Macri-Trump?